¿Qué es la Debida Diligencia en prevención de lavado de activos?

Es casi imposible que una empresa contrate un nuevo empleado sin asegurarse de que sea el indicado para el trabajo, ¿cierto? Entonces, así como las organizaciones examinan minuciosamente a los colaboradores antes de contratarlos,  también deben conocer bien a sus posibles clientes antes de iniciar una relación comercial con ellos para mitigar el riesgo de fraude y lavado de activos. Es aquí donde entra en juego la debida diligencia del cliente.

Este es un conjunto de políticas, gestiones y procedimientos que deben realizar las empresas para conocer a sus actuales y potenciales clientes y comprobar que son quienes dicen ser. Estas acciones son clave para las iniciativas de prevención de lavado de activos, pues su objetivo es precisamente prevenir este tipo de delitos financieros.

Existen 2 organizaciones internacionales que juegan un papel crucial en la debida diligencia para evitar el blanqueo de capitales. Estas son el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS en inglés) y el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Ambas se encargan de ofrecer información relevante para prevenir riesgos asociados con el lavado de dinero.

¿Cuándo es necesario realizar la debida diligencia?

Otro punto importante que deben conocer las empresas es en qué casos tendrían que aplicar la debida diligencia. Por lo general, se hace:

1

Antes de establecer una nueva relación comercial con un cliente.

2

Cuando existen dudas sobre la información de identificación obtenida de un cliente.

3

Cuando hay sospechas de blanqueo de capitales y/o financiamiento del terrorismo.

4

Para los clientes existentes, en caso de que hayan cambiado sus circunstancias.

5

Cuando realizan transacciones ocasionales o en efectivo por montos superiores a los US$ 15,000 en una sola operación o en varias durante 24 hs.

¿Cómo se realiza la debida diligencia? 

Cada empresa puede adaptar el proceso de la debida diligencia a su actividad económica y el nivel de riesgo al que está dispuesto a exponerse. Sin embargo, existen unas medidas para llevar a cabo esta investigación en las 40 recomendaciones emitidas por GAFI, entre ellas:

1

Identificar al cliente

Es necesario determinar si se trata de una persona física (natural) o jurídica. En el primer caso, debe ser identificada con su nombre, apellido y número de identificación, cédula o pasaporte. Y en el segundo, con su razón social y cualquier otro dato de contribuyente. 

2

Identificar al beneficiario final

Este paso aplica en caso de que se trate de una persona jurídica. De ser así es fundamental conocer al beneficiario final, es decir, la persona física que controla o posee una estructura jurídica. Esta acción es clave para evitar la utilización de vehículos corporativos para el blanqueo de capitales. 

3

Determinar el propósito de la relación comercial

Para llevar a cabo una efectiva gestión de debida diligencia, las empresas pueden diseñar un formulario en el que se recopile los datos sobre su cliente, bien sea para iniciar una relación comercial o para actualizar una que ya tienen. 

4

Verificar la información suministrada por el cliente

Entre las cosas que debe verificar está que el cliente no forme parte de ninguna de las listas publicadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Indagar en Internet toda la información existente que tenga relación con el cliente, realizar llamadas para verificar los números de contacto proporcionados y revisar la veracidad del domicilio.

Nivel de riesgo del cliente

De acuerdo con su identidad, ubicación y tipo de negocio, los clientes se clasifican en diferentes niveles de riesgo (bajo, medio y alto). Para determinar cuánta diligencia debida se requiere, es necesario identificar el perfil de riesgo de cada uno. Una vez realizado, debe efectuarse la investigación según el nivel que corresponda.

Debida Diligencia simplificada

Este es el nivel más bajo de verificación y solo se puede utilizar cuando el riesgo de que su negocio se vea involucrado lavado de dinero sea mínimo o inexistente. Es importante tener pruebas de que el cliente es elegible para este tipo de investigación. Para los clientes existentes, deberá comprobar los detalles si cree que su situación puede haber cambiado.

Debida diligencia estándar

Es el nivel más común de comprobación y aplica para el riesgo medio. La empresa debe identificar al cliente y verificar sus datos, y si actúan en nombre de otra persona, también está en la obligación de revisar su identidad. En este caso, la cantidad y el tipo de información requerida, debe ser mayor.

Debida diligencia mejorada

Esta es la investigación que se realiza en casos de alto riesgo como cuando el cliente es una persona políticamente expuesta o no está físicamente presente para la identificación cara a cara. Consiste en recopilar información adicional como su reputación en fuentes públicas, referencias comerciales, verificación de operaciones que se efectúen con grandes cantidades de dinero en efectivo, entre otros.

Es importante tener en cuenta que la debida diligencia del cliente no se detiene una vez que se inicia la relación comercial. Las medidas deben incluir algún sistema de monitoreo continuo y vigilar a aquellos de mayor riesgo; las transacciones sospechosas, los cambios en los perfiles de los clientes, etc., para prevenir de forma efectiva el lavado de activos.

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